- Santa Rita Dental

TODOS LOS PADRES SABEN que los niños son pequeños aventureros intrépidos. Ya sea corriendo por el patio, aprendiendo a montar en bici o simplemente corriendo por el salón, los niños se mueven por el mundo con una confianza que sus cuerpos aún no han alcanzado. Esa combinación de entusiasmo e inexperiencia hace que las lesiones dentales sean uno de los problemas dentales infantiles más frecuentes. ¿Y la buena noticia? Muchas de ellas son totalmente evitables.

Empieza con el equipo de protección adecuado

Si tu hijo practica algún deporte de contacto o actividad de alto impacto, un protector bucal no es negociable. Deportes como el fútbol, el baloncesto, el fútbol americano, el béisbol, la gimnasia y las artes marciales conllevan un riesgo real de impacto facial. Un protector bucal hecho a medida por tu dentista ofrece la mejor protección, pero un modelo de hervidor y mordedor correctamente ajustado de una tienda de artículos deportivos es mucho mejor que nada. Haz que llevarlo sea un hábito desde el primer entrenamiento, no una ocurrencia tardía.

Los cascos también importan. Un casco bien ajustado para montar en bicicleta, monopatín o patinete no sólo protege el cráneo, sino que reduce la fuerza de las caídas que, de otro modo, podrían hacer que la barbilla se estrellara contra el pavimento.

Haz de tu casa un espacio más seguro

Los niños pequeños son especialmente vulnerables porque aún están desarrollando la coordinación. Unos sencillos cambios en la casa pueden reducir significativamente su riesgo. Añade cantoneras a los bordes afilados de los muebles a la altura de la cara. Utiliza alfombrillas antideslizantes en el baño y en los suelos resbaladizos. Las puertas para bebés en la parte superior e inferior de las escaleras son imprescindibles para los niños más pequeños.

Presta atención a lo que tu hijo utiliza como apoyo para trepar. Los muebles que se inclinan o se tambalean son culpables habituales de lesiones faciales. Anclar las estanterías y las cómodas a la pared protege contra las caídas de múltiples maneras.

Vigila los hábitos que ponen en peligro los dientes

Algunas de las lesiones dentales más frecuentes no tienen nada que ver con el deporte. Los niños que llevan lápices, bolígrafos u otros objetos en la boca mientras caminan o corren están a un tropezón de sufrir una lesión grave. Corrige suavemente este hábito cuando lo veas. Desaconseja utilizar los dientes como herramientas. A veces los niños muerden etiquetas de la ropa, abren envases o rasgan cinta adhesiva con los dientes. Estos hábitos sobrecargan innecesariamente el esmalte y con el tiempo pueden producir astillas o fracturas.

Saber qué hacer cuando se produce una lesión

Aunque se tomen todas las precauciones, los accidentes ocurren. Saber responder con rapidez puede significar la diferencia entre salvar o perder un diente. Si un diente permanente se cae por completo, cógelo por la corona (nunca por la raíz), enjuágalo suavemente con agua e intenta volver a colocarlo en el hueco o guárdalo en un recipiente con leche. Acude inmediatamente a un dentista. En el caso de un diente astillado o agrietado, enjuágate la boca con agua templada, aplícate una compresa fría para reducir la hinchazón y llama inmediatamente al dentista.

Mantente al día con las visitas regulares al dentista

Las revisiones rutinarias permiten al dentista detectar precozmente problemas en desarrollo, hablar de los factores de riesgo específicos de tu hijo y colocarle dispositivos protectores si es necesario. Un dentista que conoce el historial dental de tu hijo también está mejor preparado para ayudarle en caso de urgencia. Con los hábitos y el equipo adecuados, puedes dejar que tu pequeño explore el mundo sin poner sus dientes en riesgo innecesario.

Proteger la sonrisa de tu hijo es un esfuerzo de equipo de los adultos de su vida.

El contenido de este blog no pretende sustituir el consejo, diagnóstico o tratamiento médico profesional. Busca siempre el consejo de profesionales sanitarios cualificados si tienes preguntas sobre enfermedades.